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miércoles, 17 de julio de 2013

Cinco frases que nunca deben decírsele a un hijo

En general, los adultos tenemos buena comunicación con los niños cuando les damos explicaciones o les alertamos acerca de peligros comunes. Sin embargo, cuando se involucran los sentimientos, sean propios o de los niños, aparecen algunas dificultades.
 
La comunicación tiene que ver tanto con lo que decimos como con la forma o el modo en el que lo decimos; de ahí la importancia de cuidar el lenguaje cuando nos comunicamos con nuestros hijos. Aquí os dejamos algunas frases que hemos oído, en alguna ocasión, y que nunca deben decírsele a un hijo/a
 
"Si no hubieras nacido": Ningún niño debería escuchar este comentario, incluso si los padres están muy frustrados. Esta frase hiere los sentimientos del niño/a, daña el autoestima y lo hace sentir no deseado.

"Date prisa o te dejo aquí": Los niños pequeños no entienden el tiempo como los adultos. Especialmente e edades tempranas, aumenta el temor a ser abandonados que ya tienen los niños/as.

"Tú nunca haces lo que te pido que hagas": Una expresión muy común, pero incierta. Los niños/as obedecen alguna vez, por tanto "nunca" (0 veces) es un término inadecuado. Si esta expresión se emplea repetidamente, el niño empezará a sentir que no puede hacer nada bien o que no vale la pena intentar hacer lo que le piden ya que no va a ser reconocido. Dar indicaciones precisas, concretas y simples (adecuadas a la edad y la comprensión de niño/a) acerca de lo que quiere que haga ayudará a que el niño logre lo que se le pida y el adulto satisfaga sus expectativas.


"Me gustaría que te parecieras más a tu hermano(a)": Las comparaciones siempre son "odiosas" y no le gustan a nadie. A todos nos agrada ser reconocidos por lo que somos y los niños/as no son una excepción. Este tipo de expresiones, además de generar rivalidad entre los hermanos, limita sus expectativas y afecta negativamente su autoestima y la seguridad en sí mismo. Cada niño/a es diferente, cada uno tiene sus propias fortalezas y habilidadaes; reconózcalas y celebrelas. Es fundamental sentirnos queridos por lo que somos: seres únicos e irrepetibles.

Comentarios despectivos sobre el otro padre: Los niños no deben estar en medio de los desacuerdos entre los padres o oír hablar mal de ninguno de ellos. Cuando esto ocurre, el niño/a puede pensar que debe tomar partido o posicionarse en la situación, distanciandose de uno de los progenitires. Es fundamental mantener a los niños al margen de los conflictos de los adultos, evite las discusiones y los comentarios descalificantes acerca de su pareja delante de ellos. 

De vez en cuando, todos los padres se sienten frustrados con sus hijos. Pero, los niños/as NO necesitan escuchar frases dichas con ira que dañen su autoestima, necesitan palabras que los alienten y les ayuden a crecer.

 



Para reflexionar acerca de la forma en que nos comunicamos con nuestros hijos os dejamos un interesante material que podéis descargar pinchando aquí  





Imagen: thecarmelvalleylife.com

lunes, 29 de abril de 2013

Los pequeños tenemos mucho que decir!!!


 
Todos los padres anhelan el gran día en que su pequeño retoño diga sus primeras palabras. Antes de que ese momento llegue, tendrá que pasar algo de tiempo. Sin embargo, mientras llega ese gran y esperado día, es importante recordar que la comunicación, aún sin palabras, es posible y clave en el desarrollo del potencial comunicativo. ¿No lo creéis? , pues leed este maravillodo texto  con el que Nuria Sánchez Polo prologa “Preparados…Listos…Ya!”, una guía para padres orientada a favorecer el desarrollo de la comunicación en los niños.


 
Para descargar esta guía completa pinchad aquí. Es un material sencillo y con un lenguaje directo  que ofrece a a los padres pautas y recomendaciones para favorecer el desarrollo comunicativo con sus hijos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Diez mandamientos para ser buenos padres


1. Demuéstrale lo mucho que le quieres.

Todos los padres quieren a sus hijos pero ¿se lo demuestran cada día?, ¿les dicen que ellos son lo más importante que tienen, lo mejor que les ha pasado en la vida? No es suficiente con atender cada una de sus necesidades: acudir a consolarle siempre que llore, preocuparse por su sueño, por su alimentación; los cariños y los mimos también son imprescindibles. Está demostrado; los padres que no escatiman besos y caricias tienen hijos más felices que se muestran cariñosos con los demás y son más pacientes con sus compañeros de juegos. Hacerles ver que nuestro amor es incondicional y que no está supeditado a las circunstancias, sus acciones o su manera de comportarse será vital también para el futuro.

Sólo quien recibe amor es capaz de transmitirlo. No se van a malcriar porque reciban muchos mimos. Eso no implica que dejen de respetarse las normas de convivencia.

2. Mantén un buen clima familiar.

Para los niños, sus padres son el punto de referencia que les proporciona seguridad y confianza. Aunque sean pequeños, perciben enseguida un ambiente tenso o violento. Es mejor evitar discusiones en su presencia, pero cuando sean inevitables, hay que explicarles, en la medida que puedan comprenderlo, qué es lo que sucede. Si nos callamos, podrían pensar que ellos tienen la culpa.

Si presencian frecuentes disputas entre sus padres, pueden asumir que la violencia es una fórmula válida para resolver las discrepancias.

3. Educa en la confianza y el diálogo.

Para que se sientan queridos y respetados, es imprescindible fomentar el diálogo. Una explicación adecuada a su edad, con actitud abierta y conciliadora, puede hacer milagros. Y, por supuesto, ¡nada de amenazas! Tampoco debemos prometerles nada que luego no podamos cumplir; se sentirían engañados y su confianza en nosotros se vería seriamente dañada. Si, por ejemplo, nos ha surgido un problema y no podemos ir con ellos al cine, tal como les habíamos prometido, tendremos que aplazarlo, pero nunca anular esa promesa.

4. Predica con el ejemplo.

Existen muchos modos de decirles a nuestros hijos lo que deben o no deben hacer, pero, sin duda, ninguno tan eficaz como poner en práctica aquello que se predica. Es un proceso a largo plazo, porque los niños necesitan tiempo para comprender y asimilar cada actuación nuestra, pero dará excelentes resultados. No olvidemos que ellos nos observan constantemente y "toman nota". No está de más que, de vez en cuando, reflexionemos sobre nuestras reacciones y el modo de encarar los problemas.

miércoles, 14 de julio de 2010

Sistema de Comunicación con Intercambio de Imágenes (PECS)

El "Picture Exchange Communication System" es una forma de comunicación aumentativa y alternativa que utiliza imágenes en vez de palabras para ayudar a los niños a comunicarse.

El sistema PECS fue diseñado especialmente para niños con autismo que presentan un retraso del habla. Un niño con autismo puede ser entrenado en este sistema de comunicación por los padres, su cuidador o un terapeuta que ha sido entrenado en el uso del sistema.

Este sistema comunicacional se enseña en seis fases:

Fase 1: Intercambio completamente estimulado:

El terapeuta hace un listado de artículos favoritos del niño (generalmente se comienza por alimentos). Uno de estos elementos se selecciona para la primera sesión de entrenamiento. El elemento seleccionado, por ejemplo, un caramelo puede colocarse en un recipiente transparente. Si el niño se muestra interesado por el caramelo, el terapeuta le da al niño la tarjeta con la imagen del caramelo (se toma la mano y se le guía hacia la tarjeta). Cuando el terapeuta recibe la tarjeta se le refuerza en voz alta (¿Quieres el caramelo? Oh! Lo puedes tener). En este punto el caramelo se ha convertido en el refuerzo, entonces se le otorga al niño.

Fase 2: Aumentando la espontaneidad y Buscar/Localizar Comportamientos y Persistencia:

El terapeuta se ubica lejos del niño, para que éste tenga que desplazarse para colocar la tarjeta en la mano del terapeuta.

Fase 3: Discriminación:

Se le otorga al niño varias tarjetas. Debe elegir cuál de ellas representa el objeto deseado. Y luego entregársela al terapeuta.