martes, 22 de abril de 2014

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE DISCIPLINA Y CASTIGO?


La disciplina le enseña al niño(a) como actuar, debe tener sentido para él/ella y tiene que ver con algo que el niño(a) hizo equivocadamente. La disciplina ayuda al niño(a) a sentirse bien consigo mismo, a corregir sus errores y a tomar responsabilidad de sus acciones.

El castigo, por el contrario, únicamente le dice al niño(a) lo que él/ ella hizo mal, pero no le dice lo que debería hacer en cambio; por lo que el castigo muchas veces no tiene sentido para el niño(a) y usualmente no tiene que ver con lo que él/ ella hizo mal.

Aquí os dejo algunas situaciones que se dan en la vida diaria, y ejemplos de castigo y disciplina que pueden ser aplicados en cada caso:

Ejemplo No.1: Su niño(a) tira los creyones al piso.
Castigo: Dígale que es un niño(a) que no sabe comportarse y péguele en las manos.
Disciplina: Dígale que recoja los creyones. Explíquele que los creyones se podrían romper o que podrían manchar el piso. Ponga los creyones fuera del alcance de su niño(a) por uno o dos días.

Ejemplo No. 2: Su niño(a) vacía el cesto (bote) de basura.
Castigo: Déle un par de nalgadas y envíelo a su cuarto.
Disciplina: Dígale que él/ella no puede jugar con el cesto de la basura, haga que lo recoja y permítale jugar con algo que él/ella pueda llenar y vaciar.


¿Qué tipo de disciplina es adecuado para la edad de mi niño(a)?

Los niños (as) pequeños o bebés no necesitan disciplina. Ellos no se comportan mal de manera intencional. Cuando lloran no lo hacen para enojarlo o controlarlo a usted, sino porque necesitan algo, quizá tengan hambre, sueño, dolor, o simplemente necesitan estar en sus brazos.

Un niño(a) no puede ser malcriado durante los primeros seis meses de edad. Los bebés que son sostenidos en brazos cuando lloran aprenden a sentirse seguros y usualmente lloran menos conforme crecen y tan pronto como pueden hablar usan palabras para expresar sus necesidades.

Los niños (as) que gatean usualmente juegan o quiebran objetos que encuentran a su paso. No olvide proteger su casa a prueba de niño(a) s. Distraiga a su niño(a), cuando él/ella hace algo que no le agrada a usted. Use palabras como "Detente/Para" ó "No toques" para evitar que toquen aquellos objetos que usted no quiere que se destruyan y sobre todo dígale las reglas a seguir. Al mismo tiempo, déle la oportunidad de explorar y experimentar nuevas cosas en forma segura en al menos una de las habitaciones de la casa.

Los niños (as) que empiezan a caminar podrán alcanzar casi todos los objetos en la casa, porque ellos están aprendiendo a subirse por todos lados. Recuerde proteger su casa a prueba de niño(a)s, use la distracción como disciplina, dígale las reglas de juego y empiece a usar períodos cortos de disciplina, tales como sentarlo en un lugar aislado para disciplinarlo(a).

Los niño(a)s hablan más y más cada día, por lo que es mucho más fácil explicarles las cosas y escuchar lo que ellos tengan que decir. Use pequeñas recompensas cuando sea posible.

Aplauda cuando ellos hacen algo bien, déles más y más abrazos y elógielos constantemente, pero también disciplínelos cuando sea necesario.
 


Adaptado de German Cutz, Especialista en Programas de Extensión en Español. Universidad de Illinois.
Foto: everydaylife.globalpost.com

miércoles, 17 de julio de 2013

Cinco frases que nunca deben decírsele a un hijo

En general, los adultos tenemos buena comunicación con los niños cuando les damos explicaciones o les alertamos acerca de peligros comunes. Sin embargo, cuando se involucran los sentimientos, sean propios o de los niños, aparecen algunas dificultades.
 
La comunicación tiene que ver tanto con lo que decimos como con la forma o el modo en el que lo decimos; de ahí la importancia de cuidar el lenguaje cuando nos comunicamos con nuestros hijos. Aquí os dejamos algunas frases que hemos oído, en alguna ocasión, y que nunca deben decírsele a un hijo/a
 
"Si no hubieras nacido": Ningún niño debería escuchar este comentario, incluso si los padres están muy frustrados. Esta frase hiere los sentimientos del niño/a, daña el autoestima y lo hace sentir no deseado.

"Date prisa o te dejo aquí": Los niños pequeños no entienden el tiempo como los adultos. Especialmente e edades tempranas, aumenta el temor a ser abandonados que ya tienen los niños/as.

"Tú nunca haces lo que te pido que hagas": Una expresión muy común, pero incierta. Los niños/as obedecen alguna vez, por tanto "nunca" (0 veces) es un término inadecuado. Si esta expresión se emplea repetidamente, el niño empezará a sentir que no puede hacer nada bien o que no vale la pena intentar hacer lo que le piden ya que no va a ser reconocido. Dar indicaciones precisas, concretas y simples (adecuadas a la edad y la comprensión de niño/a) acerca de lo que quiere que haga ayudará a que el niño logre lo que se le pida y el adulto satisfaga sus expectativas.


"Me gustaría que te parecieras más a tu hermano(a)": Las comparaciones siempre son "odiosas" y no le gustan a nadie. A todos nos agrada ser reconocidos por lo que somos y los niños/as no son una excepción. Este tipo de expresiones, además de generar rivalidad entre los hermanos, limita sus expectativas y afecta negativamente su autoestima y la seguridad en sí mismo. Cada niño/a es diferente, cada uno tiene sus propias fortalezas y habilidadaes; reconózcalas y celebrelas. Es fundamental sentirnos queridos por lo que somos: seres únicos e irrepetibles.

Comentarios despectivos sobre el otro padre: Los niños no deben estar en medio de los desacuerdos entre los padres o oír hablar mal de ninguno de ellos. Cuando esto ocurre, el niño/a puede pensar que debe tomar partido o posicionarse en la situación, distanciandose de uno de los progenitires. Es fundamental mantener a los niños al margen de los conflictos de los adultos, evite las discusiones y los comentarios descalificantes acerca de su pareja delante de ellos. 

De vez en cuando, todos los padres se sienten frustrados con sus hijos. Pero, los niños/as NO necesitan escuchar frases dichas con ira que dañen su autoestima, necesitan palabras que los alienten y les ayuden a crecer.

 



Para reflexionar acerca de la forma en que nos comunicamos con nuestros hijos os dejamos un interesante material que podéis descargar pinchando aquí  





Imagen: thecarmelvalleylife.com

martes, 2 de julio de 2013

Cuentos adaptados para niñas y niños con problemas de visión.



Cuentos adaptados para niños y niñas con ceguera y baja visión, es una experiencia de colaboración entre el Equipo Específico de Atención Educativa a Ciegos y Deficientes Visuales de Málaga (CAIDV-ONCE) y el Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Málaga.  Presentada por José Antonio España Caparrós. Maestro de Apoyo de la ONCE, en el I Congreso Virtual INTEREDVISUAL sobre Intervención Educativa y Discapacidad Visual.
 
Equipo Específico de Atención Educativa a Ciegos y Deficientes Visuales de Málaga.

Pincha aquí para acceder a los cuentos.


Cuando los niños se marean en el coche



Llegan las vacaciones y los viajes en coche se convierten en uno de los principales recursos de desplazamiento para muchas familias. Sin embargo, estos momentos de traslados pueden convertirse en una verdadera “crisis” para muchos niños y otros no tan niños. La causa: “los mareos”, también conocidos técnicamente como cinetosis.

La cinetosis hace referencia a la sensación de malestar general, acompañada de palidez, sudoración y en ocasiones náuseas y vómitos en relación a la alteración del equilibrio corporal que se percibe al ir en coche u otro transporte (barcos, aviones e incluso atracciones de feria). Su causa tiene que ver con la falta de sincronización entre las diferentes sensaciones que percibimos y que participan en el sentido del equilibrio: vista, oído interno, sistema músculo-esquelético y sistema nervioso. El resultado es la sensación de que todo se mueve a nuestro alrededor aunque nosotros permanezcamos quietos. 

En los niños/as, estas sensaciones pueden aparecer: Apenas transcurridos unos minutos de tomar asiento en el coche, al cabo de un rato de viaje o si ocurren circunstancias como: Carreteras con curvas o mantener una gran actividad en el coche (movimientos, lecturas, jugar con videoconsolas, etc).

Aunque los niños/as menores de 2 años no tienden a presentar cinetosis, a partir de esa edad las sensaciones de mareo pueden aparecer e incrementarse exponencialmente hasta los 12 años, para ir desapareciendo luego, paulatinamente, a medida que se van haciendo mayores. Sin embargo, en algunos casos, el problema puede permanecer hasta la adultez.



Sugerencias para evitar el mareo en los niños:


Las medidas contra el mareo dependen de cada niño/a. Hay que probar varias estrategias hasta dar con una que funcione. Según los expertos, hay algunas recomendaciones que pueden seguirse para evitar estas incómodas y desagradables situaciones. Aquí os dejamos algunas de esas sugerencias:

¿Y si el niño/a vomita?


Si a pesar de las precauciones, el niño/a vomita: Mantener la calma y ser paciente es fundamental. Ponerse nerviosos no ayudará a que la situación mejore pero sí hará que el niño/a se altere más y el malestar empeore.


En estos casos, lo mejor es buscar un sitio seguro para detener el coche y descansar un poco. El aire fresco, pequeños sorbitos de agua azucarada y observar a los adultos en calma ayudarán a que el niño se recupere pronto.


Si el niño/a lo pasa muy mal porque siempre que viaja se marea, es oportuno consultar al pediatra; él puede recomendar algún fármaco contra el mareo e indicar la dosis adecuada de forma personalizada.



Fuentes:

Diario de una mamá pediatra http://www.dra-amalia-arce.com

Dr. Florencio de Santiago. (Pediatra) http://www.serpadres.es

Imagen http://autobodysandyutah.com