
La dislexia ha sido definida de muchas maneras. En 1968, la Federación Mundial de Neurólogos la definía como "un trastorno en los niños que, a pesar de la experiencia del aula convencional, no alcanzan las competencias lingüísticas de la lectura , escritura y ortografía, acorde con sus capacidades intelectuales".
Para El Instituto Nacional de Salud de EE.UU., la dislexia es una discapacidad de aprendizaje que pueden obstaculizar la capacidad de una persona a leer, escribir, deletrear, y a veces hablar. Se llama dislexia al trastorno de la lectura que imposibilita su comprensión correcta. Aunque convencionalmente el término se aplique también a la dificultad para una correcta escritura, en este caso el término médico apropiado es el de disgrafía. En términos más técnicos, en psicología y psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de un sujeto, sin que existan problemas sensoriales, físicos, motores o deficiencias educativas (según el DSM-IV).
La gravedad de la dislexia puede variar de leve a severa. Los tratamientos tempranos de esta alteración, beneficia altamente los avances en el proceso de aprendizaje de la lectura. Sin embargo, nunca es tarde para que los niños con dislexia aprendan a mejorar sus competencias lingüísticas.

